5 may. 2011

¿Por qué, por qué?


LQSomos. Zerimar Ilosit. Mayo de 2011.

¡Hombre! Tú que vienes de las edades pretéritas y has llegado hasta la actualidad, nosotros los pacifistas te preguntamos: ¿El por qué de tantas maldades entre los propios hombres? ¡Somos carne de la misma carne! ¡Hemos evolucionado de la misma especie de primates hasta llegar al homo sapiens!


Por lo tanto: ¿cuándo los hombres se van a entender mutuamente de una vez por todas? ¿Cuándo van a sentir el placer de entenderse y ayudarse mutuamente sin exigir nada a cambio; sin  obediencias revanchistas ni orgullos de superioridades impuestas dictatorial o democráticamente con concepto de fe?

El respeto por la vida humana desapareció, si es que alguna vez existió, en aquel momento en que un neandertal o ya sapiens, miró por encima del hombro a otro semejante de la misma especie y también a todo el reino animal. Por lo tanto, desde aquellos pretéritos tiempos en que posiblemente se inventó el honor y éste tuvo que ser cuestionados, fue entonces defendido en diferentes campos de batallas.

Pero el tiempo continuó avanzando. Se inventaron las religiones junto con las políticas desastrosas y engañosas para así hacer prevalecer el cumplimiento de unas imaginarias y supuestas leyes dictadas por un irreal y fanático personaje denominado Dios supremo y que aún le arropan de omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, justo y bueno, hecho a imagen y semejanza de los ya entonces poderosos hombres.

Esa dominadora minoría, después de tantos milenios continúa sin mover un solo dedo en el cumplimiento de los deberes y reglas universales del bien común y la paz. ¡Pero sí ha empeorado! Resulta que los conceptos instituidos por ellos les convienen que así continúen, para que se perpetúen y continúen la dominación sobre los pueblos. Y eso es el “pan de ellos”, de todos los días, años, siglos, milenios… 

Todo eso y algo más vienen ocurriendo desde la antigüedad sin que surjan las oportunidades para que todo el Género Humano pueda sentirse feliz. Sí, han surgido hombres abnegados por lo que hemos alcanzado algunos logros dignos de ser llevados en cuenta; en realidad muchos de ellos son recordados, reconocidos y hoy podemos escribir estas y otras realidades. Sin embargo, de entre todos esos hombres muchos fueron exterminados antes de poder llevar esos logros hasta las últimas consecuencias con sus ideales de libertad y bien estar social en el mundo de su época y actual.

¿Cuándo sonaran los gritos y ecos que digan: ¿BASTA YA DE TANTAS BARBARIES? Esperemos que algún día sea una realidad y entonces ya silenciados, destruidos las bocas de los cañones y tanques; que dejen de volar los pájaros de acero descargando las mortíferas cargas de fuegos destruyendo, arrasando campos, ciudades y los propios seres humanos. 

¡Oh! ¡Madre Naturaleza! ¿Por qué tanta crueldad por parte de una de tus suprema evolución? Reacciona Madre con más energía que estás demostrando hasta ahora, pues ellos pueden llegar a acabar contigo…, y también con nosotros y ellos mismos. Su Dios y ellos ya lo han planeado, ya lo están poniendo en prácticas, ahora es solo cuestión de tiempo.

Es por eso que le preguntamos, una vez más, a esa “justicia” que mueve cruelmente sus poderosos tentáculos: ¿Es que nunca va a llegar el día en que la Humanidad, cansada de tantos duelos y lágrimas pueda vivir tranquila y unida fraternalmente? ¿En que de un polo a otro y de accidente a oriente reine la PAZ y la JUSTICIA? ¿Es que no va a llegar nunca ese día en que los hombres les tengan odio a las guerras y a los que las provocan? ¿En que se señalen como bárbaros y terroristas de estados a aquellos dirigentes que hablen de guerras y que aún la propaguen y las hagan?

¡Infames y funestos son todos los hombres que practican el genocidio amparados en “la ley” y agreguemos también a las mujeres, pues muchas de ellas van hombro con hombro con ellos! ¡Cuando esos y otros hombres que no dan la cara, acostumbran permanecer en la “sombra” desaparezcan de la faz terrestre, un solo pueblo habitará la Tierra!

No queremos terminar esta disertación a favor de la paz y la concordia sin transcribir lo que León Felipe dejo constancia de su tiempo que en realidad es el de siempre. “¿Quién lee diez siglos de la Historia y no lo cierra al ver las mismas cosas de siempre con distintas fechas? Ahí están los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas esclavitudes, los mismos farsantes, las mismas religiones y sectas. ¡Y los mismos poetas y escritores al servicio de esas mismas cadenas!