29 sept. 2011

El problema del condicional

LQSomos. Nicola Lococo. Septiembre de 2011.

En lógica, trabajamos con las denominadas “Tablas de Verdad” no habiéndola más paradójica que la del Condicional cuya estructura nos sorprende arrojando sólo valor Falso para el caso en el que la primera proposición de un enunciado sea verdadera y la segunda falsa, sucediendo entonces que, si bien en un primer momento, todos entendemos como verdadero que de la verdad únicamente puede venirnos verdad y que la falsedad proviene exclusivamente de la falsedad, nuestro sentido común se resiste a aceptar que sea verdadero que de la falsedad pueda surgir valor de verdad. Éste, es sólo uno de los grandes problemas del Condicional en lógica; Pero como veremos, toda la Tabla es un problema en si misma en la realidad, fuera de la estructura formal del lenguaje.


Dado que en el párrafo anterior ya he mencionado el meollo del asunto, bueno será empezar por intentar explicar cómo de la falsedad puede surgir verdad: Es difícil aceptar que de una proposición falsa como “La Monarquía garantiza la democracia” se siga una proposición verdadera “Luego en España hay mucho fracaso escolar”. Al principio, podemos confundir el condicional, con la implicación que requiere una ligadura y entonces desechar como verdadera su relación al no captar que tiene que ver una cosa con la otra. Sin embargo, tras un más detenido análisis, hemos aquí que, a lo mejor, el bajo nivel educativo del pueblo Español si tenga algo que ver, con que todavía, en pleno siglo XXI, tengamos como Jefe de Estado a un Borbón.

Es la lógica de Botella, aquella que sólo espera que de las manzanas vengan manzanas y de las peras, peras, la que nos impide asumir satisfactoriamente el hecho ampliamente contrastado que de la falsedad pueda surgir verdad y eso que ya lo dice la sabiduría popular “Una mentira repetida mil veces, acaba por convertirse en verdad” mutación que le sucede al 0,9999… periodo, al que los matemáticos acaban por aceptar como 1.

Pero el de la falsedad no es el único caso de dar a luz su contrario o antónimo; ahí tenemos a los Partidos políticos cuyo modus operandi es lo más contrario que hay a la Democracia, empero de su existencia, hoy por hoy, tenemos la Democracia que tenemos, o sea, una Democracia surgida de una dictadura, sustentada por falsos demócratas y dirigida por auténticos déspotas… pero mejor ejemplo nos lo ofrecen los medios de comunicación cuya libertad de expresión para garantizar la información a los ciudadanos no se ha fundamentado en que cada cual pueda decir su verdad para que el ciudadano elija entre distintas verdades, sino en una pluralidad de mentiras que la población ha de saber sortear en cada medio sabiendo de que pie cojea. Por consiguiente, no debería suponer ningún esfuerzo asumir que, de la falsedad pueda surgir verdad, al menos en nuestra sociedad.

Lo curioso – y esto si que es un auténtico problema – es que, en lógica y filosofía, se de por no problemáticos los tres casos restantes de la Tabla de Verdad del Condicional. A mi juicio, más escandaloso que el anterior, es aquel en el que se nos dice que de la verdad, solo puede concluirse verdad y ello se define como verdadero y que de la verdad no puede seguirse falsedad extremo que de suceder, es tipificado como falso. ¡Pues yo digo que es falso ambos pronunciamientos! Yo niego que en nuestra realidad cotidiana, al margen del lenguaje, de la verdad siempre venga verdad y en cambio mantengo que de la verdad puede salir falsedad. Es posible, que si la verdad se remite a hechos irrelevantes que no interesan a nadie, a lo mejor, entonces, sea verdad que de la verdad aparece siempre verdad. Lo normal, es que la verdad si algo genera en la mayoría de la gente, es mucha frustración, impotencia, sensación de injusticia y resignación y en muy pocos rebeldía, sed de venganza, ganas por cambiar las cosas, etc. Saber la verdad es garantía de sufrimiento y dolor constante, porque lo habitual en el mundo humano es que la verdad se quede en el camino y lo que nos llega como triunfadora sea la mentira y la falsedad. Veamos una muestra de lo anterior: al enunciado verdadero “El PSOE es el Partido Socialista Obrero Español” le sigue el enunciado falso “Luego el PSOE es un Partido Socialista Obrero Español” donde el determinante, ciertamente es determinante para su comprensión como falso. Pero si esto no basta, atrévanse ustedes a ir con la verdad por delante a un juicio y luego me cuentan el resultado.

Y por último, tenemos el problema de que, de la falsedad salga falsedad y esto se tenga por verdadero. Pues bien, si hemos atendido lo anterior, no hemos de perder de vista que de la falsedad puede surgir verdad; Es más, si me apuran, yo casi me atrevería a afirmar que la mayoría de las verdades con que nos manejamos en nuestra sociedad, alentadas por los medios de comunicación, practicadas por nuestra costumbre, transmitidas por la cultura, elevadas a moral, materializadas en las instituciones, etc, son verdades provenientes de una gran falsedad; Si a ello le añadimos, que mucha falsedades y mentiras tienen en su origen haber escondido la verdad de la que proceden como ocurre en la Academia y libros de Historia, el resultado es, que hay muy pocas falsedades que abiertamente puedan remitirse a falsedades en su inicio proposicional con valor verdadero. Mas, con todo, he hallado una muestra: a la proposición falsa “Los Españoles votaron en el referéndum sobre la Constitución favorablemente a la monarquía” le sigue “Luego Juan Carlos de Borbón es un Demócrata” igualmente falsa. Y mira por donde, la lógica me lleva la contraria y declara lo anterior como verdadero.