30 jun. 2011

Carta al Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba

LQSomos. Antonio Marín Segovia. Junio de 2011.

A ver si me aclaro, Camps es presunto corrupto, ¿no? Pues el otro día lo que hizo la policía sería en todo caso arrestar a los PRESUNTOS responsables de Anonymous. A ver si empezamos a escribir las noticias con propiedad. 


Otro dato importante a tener en consideración: las declaraciones y la nota de prensa de la Policía incurre en varios presuntos delitos, perseguidos por nuestro ordenamiento jurídico, al considerar culpable a varias personas. La misión de juzgar no le corresponde a la policía ni a ningún ciudadano; le corresponde a un juez. Estos comportamientos deben ser denunciados y sancionados, pues la policía de Rubalcaba aspira, con estos delirantes y absurdos comentarios y notas de prensa, a crear miedo y sembrar el terror, acusando y juzgando a la vez (sin pruebas verificadas y contrastadas). 

Debo advertir que la detención de ciertas personas en relación a Anonymous, es todo un disparate y se han realizado violando la legislación vigente. Espero y deseo que los abogados de los detenidos, denuncien a la Policía y al Ministro del Interior, por su comportamiento presuntamente delictivo, dado que el propio comunicado es una prueba clara de violación de derechos fundamentales que recoge nuestro ordenamiento jurídico y merece una sanción.

Repito: la policía no puede ni debe juzgar ni difundir acusaciones sin fundamento, sin pruebas. Eso sí es un gravísimo presunto delito y merece una investigación judicial, para depurar responsabilidades y separar de la policía a aquellos que no saben ni quieren respetar las leyes que deberían acatar y defender siempre.

A veces pienso que dentro del putrefacto sistema político actual, viven los verdaderos y únicos agentes antisistemas, los únicos subversivos, muy bien disfrazados de policías, ministros, banqueros, diputados, senadores… El peligro de nuestra frágil democracia reside en el interior de los Palacios de las Moncloas, en las sede de los Bancos de Santander, en el propio Congreso de los Diputados, en los Consejos de Administración de Bankia…

No hay peligro ni subversión alguna en el domicilio de un triste ciudadano que a duras penas puede alimentarse cada día y carece de futuro y esperanza, pues los únicos que tienen el monopolio absoluto de la violencia y pueden provocar el pánico, la tristeza, la injusticia y la muerte son los que tienen el Poder económico y político. 

Los ciudadanos ya tenemos bastante con soportar y llevar con resignación y hartazgo nuestras pesadas cadenas, nuestra miserable existencia en un Estado donde todo, absolutamente todo es virtual y sujeto a los caprichos de unos pocos, dado que cada día se pierden más y más derechos laborales, asistenciales, sanitarios... a fin de que una selecta élite pueda conservar el control absoluto de nuestras precarias e infames vidas.