28 abr. 2011

Debates entre ateos y religiosos

LQSomos. Alfredo Bernacchi*. Abril de 2011.

Empecemos. Hola, muy buenas. Parece que el escribir es un vicio, pero al final es que ya son algo más de 10 años discutiendo el asunto ”Ateísmo vs Religión”, por lo que he aprendido muchas cosas, por supuesto que muy buenas, las cuales están archivadas en sus correspondientes carpetas de mi PC. Es obvio, las tengo que divulgar, a sabiendas que a algunos les gustaran, a otros se desesperaran, pero de todos modos yo sigo adelante.

Díganme una cosa. Si por ejemplo tú pertenecieras a una comunidad islámica, obviamente que te encontrarás bien dentro de ella. Pero, ¿alguien dentro de ella duda de todo lo que ahí se predica? ¡No!, de ninguna de las maneras. ¿Por qué dudar? Sus padres creen, al igual que los hermanos, tíos y primos que igualmente creen. Los jefes, líderes, profesores, vecinos, políticos en general, creen. ¡TODO EL MUNDO! ¿Se te pasaría o a alguien por la mente desconfiar de que TODOS estén equivocados? ¿Y de que por lo tanto están siendo engañados? ¿Aún de que hay que matar o suicidarse para defender esa creencia como fe pues si no lo haces no entrarás en el paraíso prometido por el profeta? ¡De ninguna de las maneras! Ellos creen porque solamente tienen que creer y no tienen posibilidad de dejar de hacerlo. Mismo que al inmolarse desaparezca del mapa dejando a su familia desamparada y sufriendo posteriormente todo tipo de violencias por parte de los agredidos.

Pues es eso EXACTAMENTE lo que ocurre aquí en todo Brasil en versión cristiana destacando las regiones donde la ignorancia es mayor y la información es poca o no existe salvo el de boca a boca. O entonces cuando desastrosamente entran los canales de TV predicando todo aquello que vale sobre misticismo. Pero los que se llevan el “Oscar” son los canales religiosos, tanto católicos como las ramas protestantes, sin olvidar la radio que habla y predican exactamente aquello en lo que ellos creen y hacen creer a sus incondicionales fieles, como por ejemplo el caso del “Padre Cícero”, un cura ya fallecido y que a pesar de que el Vaticano aún no lo ha reconocido como “santo”, el ferviente pueblo así ya lo considera.  

Pero en las grandes ciudades en las que existen TV a cabo, satélite, programas culturales (aunque no tantos como debería), el National Geopgraphic, Discovery, etc., se consiguen colocar entre las personas fanática, pero eso sí, sin exagerar, porque se perderían los que las sustentan y serían presionados por esas mismas religiones.

Revistas pioneras como “Superinteresante” se compromete con la verdad y publica materiales de alto contenido ilustrativo, cultural, pero el pueblo llano no puede tener fácil acceso a una revista de esas a R$ 20,00 por unidad… ¡Solamente para los ya súper cultos de las grandes ciudades, por lo que poco o nada ahí se puede hacer!

¿Habéis pensado, por un momento, que aquí en Brasil existiese un canal de TV hablando, comunicando, algo diferente, como dando a conoces informaciones sobre ateísmo, por ejemplo, contrariando los absurdos de las religiones? ¡De ninguna de las maneras! ¡Ni la ley llega a eso! ¡Ni la justicia condena o pone restricciones a esa explotación legalizada! ¡La Constitución permite esas organizaciones como “manifestaciones religiosas”!

El clero en general puede vender “terrenos” en los cielos y mientras tantos los “precios” son pagados con donaciones de inmuebles, joyas, libretas de ahorros…, pero todo está dado de libre y espontánea voluntad. El clásico golpista convence a las víctimas de las ventajas que le va “rentar” el darles aquellos dineros o fortunas. Es lo que se sabe y se está viendo habitualmente. ¡El clero te alude, engaña! Promete cosas falsas para sacar ventajas y con mucha maña ese fraude es conocido en estas tierras por “el cuento del vicario”, y con muchísima razón.

Así pues, es eso precisamente lo que hacen todos los cleros de todas las religiones al inventar el cielo e infierno, pecado y perdón, vida eterna en la gloria junto a dios y su muy amado hijo Jesús. Pero, ¿alguna vez, con pruebas contundentes, alguien ha recibido algunas de esas “gracias” por la entrega de diezmos o fortunas? La finalidad palpable es que sirven sola y únicamente para sustentar a esos parásitos engañifas. ¡NO! ¡Solo son promesas para después de la muerte! ¡Cuando las personas dejan este único mundo.

Pero lo que ocurre, apreciables amigos que estáis leyendo estas letras es que yo y muchas otras personas, considerando la populación mundial, tentamos rellenas esa laguna, ocupar un espacio en el que llevar estas y otras informaciones, pero que infelizmente apenas a aquellos que poseen un ordenador enchufado a internet, es posible conectarse y así mismo es aún una minoría.

¿Y qué información damos? Pues que estáis siendo descaradamente engañados, haciendo de bobos en creer en esas historietas que no sirven ni para ponerlas en los TBO, esos que en nuestra niñez leíamos. El único objetivo de las religiones es tomar los dineros de los esfuerzos colectivos, un poco o mucho de cada uno terminan acumulando incalculables fortunas que alimentan a esas mafias de explotadores.

A parte de las pérdidas monetarias que muchos pierden al caer en las garras de esos divulgadores de opios, aún se pierde la moral, el carácter, la personalidad y puede que hasta la vida. Bien analizado ellos, los cleros, consiguen que los creyentes pierdan hasta la propia identidad, dejar de ser hombres, de realizarse así mismo, de creer en sí como persona, de juzgar y escoger, de pensar lo que nos pueda convenir y no depender de una ilusión fantasmal denominada religión, dios, cuya finalidad solo les traen ventajas a aquellos que viven engañando a los pueblos.

Es solo poner como ejemplo aquí en nuestra tierra, dejemos de lado las otras, las fortunas que amasan la iglesia católica y siguiéndole a la saga las de ritos protestantes que entre las ya consolidadas como grandes, medianas y pequeñas, manejan mucho, pero que mucho dinero que sirve para multiplicar los tentáculos de esas engañosas instituciones en el país y en el mundo.

* Fragmento del libro traducido y adaptado por Zerimar Ilosit