4 ago. 2011

Tu banco. Y cada vez el de más gente

LQSomos. Nicola Lococo. Agosto de 2011.

Mira que los muy canallas lo llevaban anunciando con todo descaro y nosotros sin hacerles el menor caso. Porque, al ritmo que vamos de embargos, desahucios y sumarísimos desalojos, dentro de poco, las familias españolas se pelearán por hacerse un huequecito en aquel famoso banco, en el que Carpanta los veranos se alegraba de sólo pasar hambre.


Ahora que los ejecutables miembros del TC merecedores de pdm a domicilio, han declarado “no fundamental” el derecho a una vivienda digna en España, cosa más acorde con el “ser” permitido, consentido y favorecido por los famosos tecnócratas que no paran de ir y venir de las empresas privadas a los cargos públicos y del cargo público a los puestos de confianza en las juntas de administración de las corporaciones a las que han favorecido a través de la puerta giratoria en que se han convertido los distintos gobiernos democráticos, que con el “deber ser” que establece la Constitución, los bancos empiezan a cotizar al alza entre la población como último reducto de lo que nuestro bien amado Rouco Varela denominaría humilde hogar de la familia Tradicional.

Pero los expertos en diseño de mobiliario urbano, auténticos vanguardistas de la hipócrita moralidad reinante, hace tiempo que tomaron medidas disuasorias para evitar que el fenómeno bancario se extendiese por el centro de nuestras ciudades, haciendo de los asientos públicos todo un arte de tortura para evitar en lo `posible la postura horizontal tan grata a los antiguos vagos y maleantes y los nuevos pobres, a quienes se les ha arrimado el flaco en la denominada lotería social del capitalismo que tiene la gracia de tocar siempre a los mismos, aun cuando no jueguen, ni tengan participación alguna en la rueda del infortunio que les ha de pasar por encima para hundirlos aún más en el fango. Con la escusa de la innovación estética, nuevos modelos ondulantes con hendiduras e inclinaciones que posibilitan cierto descanso sentados – tampoco demasiado – pero no un sueñecillo, han ido sustituyendo casi sin darnos cuenta, a aquellos magníficos ejemplares confeccionados a base de listones de madera con amplios respaldos y largo recorrido que permitían echar la siesta a la sombra de los plátanos en cualquier parque o plaza por deporte nacional o dormir al raso la borrachera las noches de romería si fuera necesario, confiriéndole una odiosa utilidad oculta a aquella apuesta de la Bauhaus por dotar de imaginación a lo que hasta entonces parecían sólo muebles destinados a su primordial función utilitaria, cuál es: la de ahuyentar a los indigentes y mendigos de sus inmediaciones, característica que desde siempre había ayudado a diferenciar por el contexto la posible confusión a la que da pie la polisemia y que sin embargo, ahora, tanto el Banco donde se secuestra nuestra riqueza como el banco donde podrían aparcarse nuestras vidas, se verán libres de esos indeseables fracasados que tan mala imagen dan a las entidades financieras y a la propia ciudad respectivamente, pues igual de feo es ver a pordioseros pidiendo a las afueras de un Banco como verles tumbados con sus andrajos en los bancos de las aceras.

Como a la gente no le gusta oírme hablar de la necesidad de implantar la Pena de Muerte para delitos económicos que deberían ser denominados crímenes contra la sociedad, como una de las soluciones democráticas apara atajar este problema de que haya familias sin hogar que no disponga de dónde pasar la noche por culpa de las ejecuciones hipotecarias de su primera vivienda, estas sí aplaudidas por nuestros hijos de Buda togados a los que me gustaría Dios les acogiera pronto en su Gloria, permítanme entonces reírme desde el banquillo de los absueltos, de la ironía de que siendo el banco el que les deja sin hogar, sea precisamente un banco su futuro y cada vez el de más gente.