11 jul. 2011

Rubalcaba: Dr. Jekyll y Mr. Hyde

LQSomos. Nicola Lococo. Julio de 2011.

La popularizada abreviatura del título de Stevenson sirve hoy en día para identificar un notorio desdoblamiento de la personalidad que hasta la fecha, sólo parecía dar juego interpretativo en el cine y el teatro oficiales en los que tiene cabida el cobrador de la SGAE.
Sin embargo, mira por donde, la versión española del asunto, encarnada la representación por El Ministro Rubalacaba y el Señor Alfredo, nos ha retratado a la perfección el fenómeno padecido por cualquiera de los personajes que hacen de las suyas en la escena política, sólo que en esta ocasión, con los roles cambiados, dado que el primero es el malo consciente que prueba a modificarse para ver qué sucede y el segundo es el bueno que procura hacer olvidar las iniquidades de su otro yo perverso, sin percatarse que su propia existencia es en si misma una pérfida maquinación avocada al más ruín engaño por parte de su personalidad dominante galvanizada por los galimatías propios de los galones de su cargo.

Es lo que tiene el arte de la Política, que permite a cuantos la practican desarrollar la capacidad de mentir con sinceridad, haciendo de la verdad algo relativo a las palabras más que a los hechos, cosa que se corresponde exactamente con la acepción filosófica del concepto, dado que la verdad es meramente una propiedad del lenguaje, pero no así con el uso vulgar con que se maneja en los discursos mitineros, cuál es, el de sinónimo de realidad, y en consecuencia, siempre hay donde asirse, pues se ha de ser muy torpe, para que te desmientan a la vez, palabras, hechos y realidad. De ahí, la ventaja de la hipocresía y el cinismo en la esfera pública, frente a la honestidad que cada vez más se reserva para la propia conciencia del sujeto que halla paz espiritual relacionando su comportamiento, bien con su discurso, con su opinión, con su deseo, con su intención, sus intereses, o incluso dentro de su amplia potencia de pensamiento, con sus asumidas contradicciónes, por lo que mientras los hombres le pueden condenar por incoherencia entre sus palabras y sus actos, su conciencia, le absuelven por tener sobrados referentes, más perfectos cuanto más íntimos y desconocidos, donde anclarla, sutilísima estratagema mental – de la que puedo hablaros por ser su primer relator y máximo exponente - que les permite traicionar de continuo sus promesas electorales tras el argumento de que se deben más a su conciencia que a su palabra.

Si ya esto es posible desde la psicología en una cabeza sana, la cosa se complica cuando pasamos al campo de la psiquiatría donde no es nada facil distinguir la esquizofrenia, del desdoblamiento de la personalidad, de la personalidad múltiple y el comportamiento bipolar para un lego, disquisiciones que no estorbaron al autor arriba mencionado a la hora de desarrollar su historia sin matices al respecto, pero que nosotros, sí nos vemos obligados a tratar para esclarecer lo que ocurre dentro y fuera del gobierno.

Es evidente que en política, como en cualquiera otra faceta de nuestra vida, el individuo sano mentalmente hablando, debe y puede mantener distintos modos de comportarse, pues mal nos iría de adoptar los mismos roles allá donde nos encontrásemos sin diferenciar cuándo somos padres, empleados, vecinos, etc, distintos comportamientos que conforman nuestra personalidad, pero no nuestro carácter que nos viene dado por genética. En esta lógica, Rubalcaba tenía todo el derecho a mantener sus cargos de Ministro del Interior, Vicepresidente del Gobierno y Candidato a la Presidencia del Gobierno por el PSOE, pues son roles distintos y tiene carácter para soportar eso…¡Y más! En cambio, ZP si mostraba signos elocuentes de un brote esquizoide al negar de palabra la crisis evidente siendo su signo psicosomático más llamativo, la eterna sonrisa propia de quien se ha disociado de la realidad, más que de quien pone al mal tiempo buena cara, cuyo primer síntioma apareció en la famosa respuesta del precio de un café, continuó como delirio con la afirmación de que España en breve superaría a Francia en lo económico delante de Sarkozy y últimamente con la comparación de España con un trasatlántico precisamente la efemérides del hundimento del Titanic…Al final, la realidad se impuso de modo brusco y con brusquedad fue afrontada como quien de repente se despierta con un susto de un placentero sueño, cosa que le ha llevado a hacer lo contrario de lo que había hecho hasta ese momento. Algunos analistas ven en el origen de tan drástico cambio un transtorno bipolar y sin embargo, todo parece indicar que no; que es así: hoy hago esto y mañana lo contrario como quien viene y va por la Puerta de Alcalá.

Con estos antecedentes, el PSOE más quintacolumnista, no tiene reparo en apoyar políticas neoliberales de gobierno al tiempo que aplaude a un candidato revolucionario que sólo le falta aceptar mi propuesta de Pena de muerte a economistas y banqueros, para que le vote en pleno la FAI y el PCEr. Pero tampoco esto es síntoma suficiente para aceptar la disyuntiva presencia de dos almas en el Partido de los cien años de honrradez, pues desde que Pablo Iglesias le diera el pistoletazo de salida, siempre ha oscilado entre la realización de sus ideales y la traición de los mismos siendo los primeros causa y los segundos efectos de su gobierno. En consecuencia, Rubalacaba no padece mayor problema que en su día no tuvieran Don Felipón – para diferenciarle de Don Felipito – y Don ZP, quienes de camino a la Moncloa mantuvieron un discurso, uno contra la OTAN y el otro contra Irak y luego ya vimos como nos metieron en la NATO y en Afganistán.

Las personas, como Job, buscan una explicación racional a cuantos males les suceden, porque se niegan a aceptar que, así como la fortuna les sonrie de forma gratuita, también puede mostrarles los dientes de muy distinto modo cuando menos se lo esperan, sin merecerlo. Ello nos lleva al extremo de intentar exculpar a las mentes criminales remitiendo su maldad no a sus internas voliciones, decisiones y elecciones, sino a causas externas que impide al sujeto ejercer su libertad… ¡y tan amigos! Eso no es bueno, al menos mientras la sociedad otorgue premios, de aplausos y haga alabanzas, pues si no somos libres para hacer el mal, tampoco lo seremos para hacer el bien, aunque como es sabido, los aciertos son de uno y los errores cuando no se reparten, no tienen padre. Por consiguiente, no es acertado pensar que en Rubalcaba ha operado un cambio radical, que es una persona distinta, que sufre un trastorno de personalidad y todo el run-run que se está escuchando estos días. Fredo, no hace otra cosa que lo que todos los candidatos socialistas llevan haciendo desde el principio, a saber. Decir una cosa y hacer… ¡La contraria! Actitud que no es patrimonio del PSOE, aunque es a la formación que más se le nota.