15 may. 2011

Del mono a la humanización

LQSomos. Zerimar Ilosit. Mayo de 2011.

Como ya sabemos, aunque algunos no lo quieran reconocer, peor para ellos, Darwin demostró el origen de las especies, inclusive el hombre, y resolvió estas dudas milenarias desde el punto de vista biológico. Sin embargo, esta revolución quedó incompleta e insuficiente, pues el aspecto sociológico de la cuestión no había sido aclarado, hubo que esperar algún tiempo más, así pues veámosla dentro de esa otra evolución.

Si nos apoyamos en los principios del origen del hombre establecido por la ciencia, concentremos la atención en las leyes sociales que condicionaron ese proceso. El trabajo, algo distintivo en el hombre. Es ahí el factor esencial de la transformación del mono en hombre. El hombre se creó a sí mismo por medio del trabajo.

Para que esta transformación fuese posible fueron necesarias ciertas condiciones, entre ellas la erección y liberación de los miembros anteriores de los antepasados homínidos del hombre. Sin embargo, esos miembros anteriores estaban apenas acostumbrados a efectuar las operaciones más simples y rudimentarias. Solamente se transformaron en manos humanas gracias a las necesidades que les fueron apareciendo durante milenios. Así pues, las manos no son únicamente su producto. El desenvolvimiento de ellas tuvo una gran influencia sobre todos los demás organismos. Por eso el lenguaje humano tuvo su aparecimiento en los trabajos cuyas ejecuciones los hombres sintieron la necesidad de comunicarse.

Bajo la influencia del trabajo y del lenguaje discurrió el cerebro desenvolviéndose considerablemente y paralelamente los órganos de los sentidos. Evidentemente, con ellos los sentidos de consciencias, facultades de racionalización, etc., y estos actuaron profundamente sobre la evolución del trabajo y el lenguaje.

Cuando el hombre se separó del reino animal, cuando “el hombre se encontró terminado”, surgieron nuevos elementos que ejerció una acción inmensa sobre su evolución: ahí es cuando se transformó en sociedad. Así pues es que se crea, con diferentes características, las diferencias entre los hombres y los monos en la sociedad humana por el trabajo.

Es obvio, el trabajo empezó con la fabricación de utensilios; su utilización tuvieron un alcance excepcional en toda la evolución del hombre; fue esto lo que le permitió vivir en las condiciones más diversas. El animal solamente es capaz de utilizarse de la Naturaleza, pero el hombre, debido a sus utensilios, le obliga a servirse de ella para sus propios fines. El hombre adapta la Naturaleza modificando sus órganos artificiales para adaptarlos a los instrumentos del trabajo. El crecimiento de las fuerzas productivas, y en primer lugar de los instrumentos necesarios de producción, fue ese el factor que determinaron el desenvolvimiento del hombre y su sociedad. 

En este breve recorrido por la evolución del género humano hemos querido demostrar que el hombre ha llegado a dominar a la Naturaleza por medio del trabajo, mismo que posteriormente y debido al antagonismo que paralelamente surgió por parte de muchos de ellos como ha registrado y registra todos los días la historia, hoy e infelizmente está viendo que no solamente la ha dominado, o casi, si no que la está MATANDO, los hechos a la vista están.

El raciocinio, la reflexión nos lleva a rechazar total y categóricamente que el origen del hombre tengan como bases las absurdas teorías presentadas por cualquier religión, a empezar por la judío-cristiana, al haber sido nosotros influenciados por ella desde la cuna a la sepultura, la misma que a lo largo de milenios han impuesto las formas, unas veces simples, otras misteriosas de que el hombre proviene de un ser omnipotente, etc., etc., por eso cabe decir, una vez más: “Con la iglesia hemos topado” querida Humanidad.