25 feb. 2011

Nicaragua: Los Piratas de la palma africana

LQSomos. Giorgio Trucchi*. Febrero de 2011.

Graves impactos sociales y ambientales en el sur de Nicaragua.

Centro Humboldt, Fundación del Río y Fundación Luciérnaga presentaron el documental “Los Piratas de El Castillo”. Un documento valioso en el que se evidencian los graves impactos sociales y ambientales provocados por la expansión del monocultivo de palma africana en el municipio de El Castillo, al sur de Nicaragua.

El cultivo de palma africana en Nicaragua comenzó en los años 80. Más de mil hectáreas fueron sembradas con palma por cooperativas que vendían su producción al Estado.

Con la derrota del gobierno sandinista en 1990 y la ola neoliberal que embistió al país, el proyecto de palma africana en el municipio de El Castillo, departamento del Río San Juan, fue privatizado y pasó a manos de la empresa E. Chamorro Industrial (Grupo Pellas) y sucesivamente vendido a Palmares de El Castillo SA (PALCASA).

“El proceso de expansión del cultivo de palma africana está gravemente afectando el modelo productivo sostenible que existía en la zona, sobre todo la producción de cacao orgánico -dijo Amaru Ruiz- miembro de la Fundación del Río.

Se están dando graves afectaciones al medio ambiente, a la biodiversidad y hay una fuerte explotación de la mano de obra local que trabaja en las plantaciones”.

A partir de 2007, PALCASA comenzó a ampliar el área de cultivo en el municipio de El Castillo, una de las tres reservas de biosfera que posee Nicaragua, afectando a otros ocho municipios y la zona de amortiguamiento de la Reserva Indio-Maíz.

A través de la Sociedad Alemana para Inversiones y Desarrollo (DEG), que es parte del Banco Alemán al Desarrollo (KFW), la empresa obtuvo un financiamiento millonario, que le permitió extender a casi 6 mil hectáreas su cultivo de palma, de las cuales sólo 2.400 cuentan con un Estudio de Impacto Ambiental y con un permiso para operar.

Según Maura Madriz, Oficial de Agua del Centro Humboldt, entre las principales afectaciones “evidenciamos una grave pérdida de la biodiversidad, deforestación y la contaminación hídrica por el mal manejo de las aguas residuales y el uso irracional de agrotóxicos.

PALCASA -continuó Madriz- está aplicando Diuron, Paraquat, Glifosato y Kasumin, ese último prohibido por la Unión Europea. Los trabajadores aplican grandes cantidades de esos productos sin ningún tipo de protección. Hay graves afectaciones a su salud y al manto acuífero”.

Además, la oficial de Agua del Centro Humboldt evidenció un preocupante proceso de concentración de tierras y la contaminación atmosférica causada por la ceniza orgánica, que se desprende durante el proceso de generación de energía en base a la quema de los desechos de la palma.

De propietarios a peones

Joaquín Zúniga, miembro de Fundación Luciérnaga y realizador del documental, explicó también la grave situación en que viven los pobladores de la zona.

“La empresa, a través de prestanombres, logró acaparar grandes cantidades de tierra. Los que eran pequeños propietarios ahora son peones que le trabajan a PALCASA en condiciones deplorables. La mayoría son trabajadores temporales tercerizados que ganan una miseria, sin ningún tipo de prestaciones sociales y sin derecho a conformar sindicatos. No fue fácil encontrar personas dispuestas a hablar, porque hay mucho temor de ser despedidos”, explicó Zúniga.

En los municipios afectados ya es evidente la escasez de alimentos y se está afectando gravemente la seguridad alimentaria. Esta situación está generando un desplazamiento hacia la vecina Costa Rica u otras zonas del país, provocando una expansión de la frontera agrícola.

Ante esta situación, el Consejo Municipal de El Castillo emitió una ordenanza municipal con la que, aplicando el Principio Precautorio, prohibió el incremento del área de los proyectos de monocultivo. Además, exigió a PALCASA la presentación de la documentación necesaria para operar en la zona. La empresa reaccionó amenazando con una demanda legal en contra de la municipalidad.

“El escenario es muy grave. La Fundación del Río realizó un profundo estudio sobre esta situación y evidenciamos claramente como el cultivo de palma no contribuye de ninguna manera a los proyectos de desarrollo de la zona. Más bien, está provocando graves afectaciones de tipo ambiental, social y económico. Vamos a impulsar una campaña de incidencia a nivel nacional sobre el tema del cultivo de palma africana y lo que está haciendo esta empresa”, concluyó Amaru Ruiz.