20 feb. 2011

La “realidad” taurina de una Consejera

LQSomos. Julio Ortega Fraile. Febrero de 2011.

La Consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, Silvia Clemente, ha afirmado durante la inauguración de un ciclo de coloquios taurinos que “los toros son una realidad social en nuestro País y unos pocos no van a conseguir que esto cambie…”. Por supuesto, la Señora Clemente es una ferviente defensora  de las corridas y según ella la cría de toros constituye una importante actividad económica, una teoría que entra en contradicción con las pérdidas que una y otra vez declaran padecer los ganaderos de reses para la lidia.

Pero centrémonos en la consideración que la Consejera atribuye a la tauromaquia en su intento de protegerla y garantizar su continuidad: “realidad social”. Ese concepto describe las tendencias socialmente aceptadas en una comunidad, pero lo que Doña Silvia parece ignorar, o tal vez no, es que la misma varía con el tiempo y con la adquisición de nuevos conocimientos.  Acaso en sus declaraciones está echando mano del principio más conocido de la “realidad social”, la denominada “gran mentira”, que indica que una mentira exagerada convence con más facilidad que una realista. Hitler la utilizó cuando dijo que “la nueva realidad social nacionalista gobernará el mundo durante los próximos mil años…”

Silvia Clemente probablemente busca confundir a sabiendas a los ciudadanos tratando de convertir subjetividad, intereses y realidades vigentes en el pasado - que no ahora mismo - en sustantividad, para así dotar de legitimidad moral a lo que antes ni tan siquiera se cuestionaba porque el ser humano no había alcanzado tal grado de evolución ética. Es exactamente lo mismo que la historia nos ha ido dejando con “realidades” como la esclavitud, la deificación de los emperadores romanos o la consideración de la mujer como una criatura inferior al hombre.

Señora Consejera, tanto si desea alimentar sus filias como si lo que pretende es que continúe desde la administración la inyección de dinero a la tauromaquia, debería, sobre todo teniendo en cuenta el cargo de responsabilidad que ostenta, de mostrar más rigor y honestidad, puesto que su interpretación de la “realidad social taurina” no puede identificarse con la “verdad”, cuando lo cierto es que día a día más personas rechazan que a los animales se les someta a tan cruenta tortura. Su primera “derrota de Leningrado” ha tenido lugar en Catalunya además de en múltiples ayuntamientos. Otras vienen que desmoronarán su sueño de un milenio de sangre, abuso y dolor. “Los pocos” y cada vez menos, son los aficionados a este espectáculo brutal, no sus detractores. No equivoque los términos por favor, pues no creo que sea muy conveniente que anteponga sus pasiones personales a la integridad que el ejercicio de la política requiere.