26 sept. 2011

La ONU: impunidad y fracasos seriales

LQSomos. Fernando Buen Abad*. Septiembre de 2011.

Cuando la práctica traiciona a los principios.

Uno tras otro, los fracasos de la ONU son el argumento -más que irrefutable- para conducir al “Organismo Internacional” al “banquillo de los acusados” y a su extinción si insiste en su patología actual. Ya sabemos que sus fracasos seriales nada tienen de inocentes. Sin atenuantes. No hay palabrería “diplomática” que alcance para esconder las barbaridades perpetradas. ¿Quién es responsable de los errores estruendosos y macabros de la ONU? ¿Todos los países asumen, por igual, su corresponsabilidad?


La Organización de las Naciones Unidas es, en la práctica, una aberración degenerada, enemiga de sus propios principios, servil al imperialismo y dedicada a justificar ocupaciones, ataques, violaciones de todo tipo para asegurar, a los poderosos, ganancias por el saqueo de materias primas, control sobre mercados o zonas estratégicas, explotación y esclavitud de la mano de obra e impunidad descarada para enajenar conciencias. Ni olvido ni perdón para las tropelías imperialistas a las que la ONU ha servido en su historia. Ni perdón ni olvido a las injusticias cometidas contra Cuba, Yugoslavia, Venezuela, Haití, Afganistán, Iraq, Libia…la ONU toda y su “Consejo de Seguridad” deben someterse de inmediato a una auditoria político-económica radical. Y a todas las sanciones que les quepa a los responsables directos.

De cabo a rabo, desde los “cascos azules” hasta las misiones especiales, desde sus “misiones de paz”, hasta la UNESCO y todos los salarios de todos sus funcionarios y todos sus “Objetivos del Milenio”… auditoria integral a sus “redes”, sus “ayudas humanitarias”… basta de falacias, basta de errores, basta de impunidad.

Se hace todo lo contrario a las premisas, siempre perfectibles, que dieron origen a la ONU después de la II Guerra Mundial. Hoy, para dar cobertura “legal” a las pachangas arrogantes de imperialismo, la ONU cuenta con operadores amaestrados en el arte de la verborragia “elegante” y dispuesta, voluntariosamente, a esconder, bajo el tapete de su saliva leguleya, todos los muertos que genera el capitalismo. No pocos vienen de los brazos de terratenientes, banqueros y empresarios de todo el espectro delincuencial capitalista. Hay que abrir sus anales curriculares y libros contables.

Mientras tanto, los negocios de los imperios dejan en el planeta extrema pobreza y hambre, miseria en la educación, falacias en la “igualdad de género”, indolencia ante la mortalidad infantil, la mortalidad por falta de atención médica elemental, cinismo mercantil en la lucha contra el sida, hipocresía ostentosa frente a la destrucción de los ecosistemas e injusticias sin límite en las “alianzas globales para el desarrollo”. Tiene razón el presidente de Venezuela, la presidente de Argentina, el presidente de Ecuador y el presidente de Bolivia… entre los pocos líderes lúcidos que afirman (palabras más, palabras menos) que la ONU es un organismo antidemocrático y que sirve sólo a los poderes burgueses. ONU es una mascarada para camuflar la pachanga militarista imperial, de los 191 países miembros USA tiene bases militares en 129. Y sumando.

La ONU es un fraude mundial que, al contrario de ser defensora del “Derecho Internacional”, es violadora de los preceptos más sagrados en materia de justicia social, derechos humanos, respeto por la vida, libertad digna y el desarrollo planificado por los trabajadores del mundo con base en su riqueza natural y su fuerza productiva. La asimetría entre países imperiales y los países sometidos por el capitalismo se esconde permanentemente en la ONU. El fraude que constituye la ONU es, en realidad, expresión del fraude todo montado por el capitalismo y sus tensiones internas en la guerra por los mercados. Sólo para eso sirve su “Consejo de Seguridad” infestado por el tráfico de intereses y la más descarada política de usurpación, robo y asesinato. No hay atenuantes, millones de víctimas en todo el mundo pesan como una losa histórica sobre la barbarie legalizada en las entrañas ideológicas de la ONU. Ya sabemos cómo usa la ONU el término “terrorista” para tranquilidad del imperialismo.
Pocas tareas son más serviles y humillantes como la se ser Secretario de la ONU en sus condiciones actuales. Se hacen llamar “excelencias” y son sirvientes del formalismo diplomático burgués, incapaces de inspirar respeto o exigir dignidad. Colaboran gerencialmente en la tarea de ser pisoteados, de ser ciegos y sordos ante la realidad mundial, y muy solícitos ante las órdenes de sus amos. Perros falderos, tal cual. Aplíquese también a la OEA y similares.

Dominada mafiosamente por el capitalismo, la ONU es una entidad fraudulenta, dispendiosa y peligrosa incapaz de servir a la humanidad en su emancipación permanente.  Es una pasarela mayormente ofrendada a la falacia y a los imperios. Muchos queremos otra cosa cuando hablamos de la unidad internacionalista hacia la desaparición de los “estados nacionales”, de las desigualdades de clase y de todas las fronteras. El final definitivo del hambre, de las guerras, de la opresión y de la alienación sólo se producirá con el fin del capitalismo y de todos sus tentáculos superestructurales y bélicos. La ONU hoy es una amenaza para los pueblos.  Sus operaciones son dechados de inutilidad que cuestan mucho dinero. Son obscenos los resultados de sus “recomendaciones”, de sus “peticiones”, de sus “sugerencias”, de sus "resoluciones", de sus “organismos multilaterales” y de sus “convenciones”…  Alerta máxima, la aventura macabra contra Irak y la aventura macabra contra Libia son, entre miles, un aviso más. Más que un aviso… son una amenaza. ¿Quién sigue? Basta de abrigar ilusiones con la ONU. Nadie puede argüir inocencia.