19 ago. 2011

Televisión lacaya y canalla: La 1

LQSomos. “Clamor Republicano”. Agosto de 2011.

Es un espectáculo triste y deplorable ver a un montón de reporteras con sonrisa de oreja a oreja contarnos segundo a segundo la visita del Papa en una televisión que dicen es la nuestra pero que en realidad es la suya, la de la monarquía, la jerarquía católica y la de quienes favorecen este orden secularmente inalterable. Ya lo ha dicho el rey en un discurso patético donde ha hablado de paro, de ilusiones, de jóvenes que padecen para continuar alabando a la juventud patria que tanta generosidad gasta en sus misiones de paz, se le ha olvidado decir que esta juventud lleva uniforme, que no son hijos de la burguesía, que van pagados y mandados y que mueren por defender los intereses de las multinacionales. Menudencias.
Ha dicho también el monarca que España es un país de profundas raíces cristianas, con una gran lengua (que lapsus de su majestad que ha olvidado el resto de lenguas del estado español, puede ser porque igual España y estado español no es lo mismo), ha dicho que era una nación antigua (ahí lo ha bordado, la peste a naftalina de reyes católicos y dictadura que nos llega desde Madrid estos días a todos los rincones a través de la televisión pública, un amigo que nos falta diría púbica, es insufrible para las neuronas que aún se mantienen activas). Cuando el rey ha hablado de la violencia que sufre la juventud y del terrorismo no ha tenido a bien recordar a las decenas de asesinados por un integrista cristiano en Noruega, otro lapsus. El papa cerraba sus ojos no se si por el sueño o porque hasta para él el real mensaje, que pretendía hacer lucir y promocionar su caduca institución, era inacabable.


Ratzinger también ha hecho su discursito mientras los niños al sol disfrazados de guardia suiza iban sufriendo lipotimias y pasaban tras su espalda mareados, un plano que hasta en primero de comunicación no hubieran aprobado ya que resultaba hipnotizante la imagen de las puertas del aeropuerto abriéndose y cerrándose mientras pasaba por allí todo cristo. El papa ha dicho que el modelo a seguir es Jesucristo y que tenemos que cuidar la naturaleza que dios creó con amor para nosotros, por eso los voluntarios de Madrid van vestidos de verde, llevan un oso en sus polos y una V en la espalda ¿o es porque Caja Madrid en vez de obra social ahora se dedica a la Obra?

Despliegue fantástico el de La 1 que según Blanco y otros acólitos no cuesta nada y si cuesta no pasa nada porque hay que hacerlo porque es un evento de suma importancia para el país, debe pensar Pepiño que el descendiente de Pedro hablará con dios y el 20-N obtendrá su partido el voto de todos los católicos. La cuestión es que si el dinero público está para que el sector privado haga negocio es deleznable mientras educación y sanidad caen por el barranco del recorte. Porque no sufragan unas jornadas internacionales de juventudes de indignados, eso sería mediático y fructífero pues igual en ese foro encontrarían su salvación ética y moral, que es la que importa para tener la conciencia política tranquila y gobernar con justicia social.

Entre imágenes de globos amarillos y blancos, banderas vaticanas y españolas, confeti y masas enfervorecidas por ver a un decrépito papa exhibido en una urna, comentaristas contaban con todo lujo de detalles lo que ha estado pasando estos días, que el papa tenía unos zapatos rojos muy ligeros y que se cambiaría de túnica 3 veces porque el pontífice debe ser humano y también suda. Una de las presentadoras decía enarbolando la imagen de la virgen de la Almudena en la mano que esto era “algo único e histórico para un país como el nuestro”. La guinda del pastel es que uno de los reporteros era un cura con alzacuellos y todo, haciendo apología vaticana mientras ufano vacilaba a los televidentes. Entre las chulerías desplegadas se ha jactado de que su secta era la única que reunía cada domingo 10 millones de personas en las misas dominicales y que ni el fútbol, ni ningún partido político podía decir lo mismo. Ha sonado un tanto amenazante. Le ha quitado hierro a la media de edad de su profesión diciendo que en Europa la población envejece, a que las confesiones hayan sido menos de las esperadas diciendo que es difícil enfrentarse a los pecados y a la falta de vocaciones explicando que ahora se tenían pocos hijos y los padres no querían que entraran en la Iglesia porque es una vida de renuncia. Es pues esta una Iglesia de viejos dominada por una secta integrista como el Opus quien desde sus tentáculos en empresas, gobiernos y otros estamentos de la administración pretenden a través del control religioso controlar el estado, si no estamos atentos cuando queramos actuar será tarde.

Lo peor de todo es que prometen transmisiones de todo lo que haga Ratzinger durante su estancia en la capital del reino, más de 70 horas de misas y actos católicos en un estado en que laicos, gentes de otros credos y ateos pagan una televisión pública para que les de servicio no para estar al servicio de la todopoderosa iglesia católica.

¡Alerta! los jóvenes católicos han tomado las calles pensando que son suyas y que pueden pasarse el derecho del resto de ciudadanos a demostrar que están en desacuerdo con ellos por el forro de sus estrechas mentes. Tengan precaución estos días no sean insultados o agredidos por esos angelitos cantores que en un acceso de ira te pueden soltarte un sonoro guitarrazo. Y estén preparados para ver prohibido su derecho a circular libremente por parte de la policía por llevar un pin republicano o una chapa del yo no te espero como pasó en Barcelona bajo el argumento de peso de que eso ofende al papa.