31 mar. 2011

La soledad del corredor de fondo

LQSomos. Ángel escarpa Sanz. Abril de 2011.

Tenía ya bastante avanzada ayer esta colaboración cuando decidí pasar de ella y, tomando el título del viejo libro de Silitoe, orienté estas letras hacia esa numerosa multitud que tan poco,  por no decir nada, ganó con el triunfo de unos y de otros en estos 35 años que llevamos de recorrido seudo-democrático.

Con todas sus contradicciones e incomprensiones, si algo tiene de gratificante no haber tocado poder con las puntas de los dedos, en esta prodigiosa cucaña que es la España post-franquista, es saberse con esa maravillosa minoría irreductible, insobornable, en la que nos incluimos los que no nos dejamos sobornar por la Constitución monárquica del 78, los que hoy, como hace 25 años, seguimos en la calle, aguantando el chaparrón -y sin paraguas-, con el grito de ¡OTAN NO! ¡BASES FUERA!, los que exigimos una ley de la Memoria Histórica que haga auténtica justicia con los injustamente procesados, fusilados, desaparecidos, condenados…
Es especialmente hermoso, conmovedor, si quieres, ver en las manifestaciones de nuestras ciudades todavía los ya viejos rostros de aquellos que te pasaban el Mundo Obrero, antes de la legalización del Partido, los que gritaban ¡FRANCO, ASESINO!, en la calle Alcalá, en Londres, en Portugal, cuando el remoto Proceso de Burgos, por la libertad de expresión, contra las sentencias de muerte de los 5 del 27 de septiembre, en apoyo de la Nicaragua sandinista, contra  el aceite de colza, contra la barbarie sionista en Shabra y Chatila, Líbano, Irak, contra Guantánamo, contra la complicidad del PSOE en el conflicto saharaui…

Es enternecedor –permítaseme la expresión, en este momento en que tan poco espacio hay ya para la ternura- ver en las manifestaciones a esos ancianos, ancianas que mejor estarían en sus casas, leyendo quizás el último libro de Almudena Grandes o viendo los documentales de la 2, gritando ahora: ¡NO MÁS SANGRE POR PETROLEO!

Si algo tiene de hermoso -aunque sea poco rentable en los mercadillos de la palabra- la libertad, la honestidad, la fidelidad hacia las ideas, es sentirse libre en esas soleadas mañanas de sábado, con un puñado de octavillas entre las manos y gritando aun, como hace mil años: ¡ESPAÑA, MAÑANA, SERÁ REPUBICANA!, ¡VIVA EL SÁHARA LIBRE! Si algo tiene de hermoso todavía salir a las plazas con las víctimas de todas las tropelías, pasadas y presentes, en apoyo de los parados, de los “sin techo”, los “sin papeles”,-aquí o en Manhattan-, por la Sanidad Pública, contra los parquímetros, contra todas las medidas depredadoras de los alcaldes del PP, para salvar ese espacio para la memoria, por las 35 horas, pero trabajo para todos… es saber que, ni las maravillosas autopistas del PSOE-PP, el soterramiento de la  M-30, todas las obras hidráulicas del “Señor de El Pardo” y todo el “bienestar” conquistado desde el inicio de la “Cruzada”, fueron suficientes para soterrar el antifascismo, lo utópico, lo que de rebeldes heredamos de aquella raza que se hundió hasta las rodillas en esta Iberia para, con poco más que un grito: ¡NO PASARÁN!, tener los redaños de detener a toda una demoledora maquinaria vaticano-fascista en las puertas de nuestras ciudades, durante 3 heroicos años, y a nuestras espaldas poco más que el mar.

 Si algo queda de bello en todo esto es, con la cada vez más remota esperanza de que toda esa gente: comunistas, anarquistas, gentes sin partido, cristianos de base con conciencia y con sentido de la ética, ecologistas radicales, etc. etc. alcancen un día lejano ver a una persona o un equipo de personas que auténticamente les represente, en el poder, seguir compartiendo ilusión, ideas de progreso que no pasan por la bolsa de la plaza de la Lealtad ni por Wall Street.

 No siempre que uno se pone a escribir algo, contra lo que sea, dispone de todos los datos que le permitan ser objetivo. Pero si esperásemos a que TVE y la prensa que padecemos en este país nos informasen de lo que realmente está ocurriendo en el mundo, es más que probable que todas estas webs con las que azotamos al sistema no existieran, mientras los hombres, las mujeres y los niños mueren bajo la metralla y las balas, mientras nuevamente las ciudades son destruidas –tantas veces por proyectiles que llevan el Made in Spain grabado-. Y sin embargo, con el riesgo y todo de no ser del todo objetivos, en el caso de Libia concretamente, no vamos a esperar a que la señora Trinidad Jiménez, o cualquier persona en su lugar, nos autorice para condenar la actuación de los aliados -con la OTAN en cabeza- en ese casi vecino país.

 Al principio de todo esto y con ese “despliegue informativo” a que nos tienen acostumbrados nuestros “mas media”, los menos informados optamos por aceptar que Gadafi es un sátrapa, un tirano, un tipo con los riñones bien cubiertos, que se dice en estos casos, que sacrificaba a su propio pueblo para satisfacer su propia sed de poder y su egolatría, y no sé cuántas cosas más. Y que los “buenos” eran aquellos esforzados jóvenes que pretendían “salvar a su país de las garras del opresor”, quemando el “libro verde” de éste y “liberando” ciudades como el que libera pueblos “largamente sojuzgados por el terror” –menos mal: esta vez no se trataba del “terror rojo”-.

 Lo que ocurre es que, con la información que tienes de que ese país dispone de pozos petrolíferos, que recibe a miles de trabajadores extranjeros –bien pagados, por lo que oigo- y no los pone “democráticamente” en un avión, como ocurre en la “libre y democrática” Europa y la América del señor Obama”, para trasladarlos a sus países de origen, uno está en el derecho de dudar de esto y de lo contrario. A ese “desalmado” lo apoyaron, lo alimentaron y lo armaron ustedes, para que, con las armas que salían de las factorías de la “culta e inocente” Europa, machacara a los posibles y futuros enemigos que se pusiesen en su camino, tanto da la color de su tez, si leían a Shakespeare, si tenían los ojos rasgados o leían el Corán.    

Si algo ha quedado claro en toda esta “movida”, desde los años 60 para acá, es que, Naciones Unidas, como proyecto, estaba bien, pero ha fracasado, -no mucho más que la Constitución que actualmente padecemos aquí-. Como, es más que evidente, fracasó en África, en general, en la antigua Yugoslavia, en el Sahara, en Irak, Afganistán, en América Latina… ¿Dónde empiezan y acaban los asuntos internos de los Estados y dónde los crímenes contra la Humanidad?

Naciones Unidas, heredera directa de aquella nefasta Sociedad de Naciones que en 1936 condenó al fracaso y a la quiebra a nuestra República, que entre una república socialista y los campos de batalla sacrifico a 6 millones de judíos en los hornos nazis; que entre una posible España sovietizada y  un loco y criminal escogió sacrificar a 55 millones de seres en la Segunda Guerra mundial, NN.UU., ese hermoso edificio que se alza en la ciudad de Nueva York, no es mucho más útil para los pueblos que el Proyecto Tindaya o la erección del Valle de los Caídos.